La importancia de las gafas de sol para niños

Una buena protección es fácil, cómoda y puede llegar a ser divertida. Llevar gafas de sol puede hacerles sentir como mayores, y eso les encanta. Es importante que les enseñemos a utilizarlas correctamente (nos lo agradecerán) y que no las consideren un juguete.

 

La protección de los ojos siempre es importante, más aún si hablamos de niños ya que sus ojos no se han formado por completo: el cristalino es el filtro ocular del ojo y acaba de desarrollarse a los 12 años, por lo que, al no estar formado por completo, apenas filtra los rayos de sol, dejando pasar un 75% de la radiación solar, llegando directamente a la retina.

La radiación ultravioleta (UV) se divide en:

  • Radiación UVB: Al llegar al ojo es absorbida por la córnea.
  • Radiación UVA: Es capaz de atravesar la córnea y llegar hasta la retina.

Ambas, al igual que alteran la piel, dañan también la retina, ya que sus células son más sensibles a ellas.

Los efectos de la radicación UV no se perciben al instante, sino que se van acumulando a lo largo de la vida, siendo visibles en la edad adulta.

A los 18 años ya hemos recibido el 80% de la radiación UV (UVA+UVB) que recibiremos durante nuestra vida, pero sus efectos se verán más adelante: arrugas alrededor de los ojos, pterigion, cataratas, degeneración macular, etc.

Si vamos a estar expuestos a la luz solar durante mucho tiempo, deberemos proteger nuestros ojos. La mejor forma es usar gafas de sol con filtros protectores contra la radiación solar (como recomienda, entre otros, la Asociación Española de Pediatría).

Si es importante proteger los ojos en cualquier adulto, imaginaros si lo es en un niño.

No proteger correctamente los ojos de tu hijo en el presente, podría suponer problemas oculares en el futuro. Algunas consecuencias de los efectos nocivos del sol son:

  • Fotoqueratitis: Es una inflamación de la córnea debida a una larga exposición a los rayos UV. Algunos de los síntomas pueden ser la visión borrosa, sensación arenosa en el ojo, dolor y sensibilidad excesiva a la luz.
  • Problemas de la retina: Retinopatía o degeneración macular, que pueden tener como consecuencia la pérdida de visión.
  • Cataratas: Implica pérdida de transparencia del cristalino.
  • Pterigion: Crecimiento de un tejido que comienza a nacer en el globo ocular y puede alcanzar la córnea. Los síntomas principales son: sensación de tener algo extraño en el ojo, irritación, ojos enrojecidos y problemas de visión.

Los momentos del día en el que nuestros ojos reciben más radiación solar son entre las 8 y las 10 de la mañana, y entre las 14 y las 16 horas.

El “Índice Ultravioleta” se creó como forma de medir cuanta radiación solar hay en un ambiente. La radiación solar no es siempre igual: depende de la estación del año y del lugar.

Cuando el índice ultravioleta es superior a 2 y, la exposición es prolongada, se considera que la radiación solar es lo suficientemente intensa como para usar gafas de sol.

Tipo de gafas de sol para niños

Tanto niños como adultos deben usar gafas de sol con filtros que bloqueen la radiación solar.

Lo recomendable es que el filtro sea al menos de categoría 4, así se garantiza el bloqueo del 90% de la radiación solar.

Las gafas con filtros de categoría 3 (bloqueo entre el 80% y el 90%) son válidas para la vida diaria, pero puestos a comprar unas gafas de sol para vuestros hijos, invertir en unas que valgan para cualquier tipo de actividad.

El propósito de las gafas de sol infantiles es conseguir proteger al máximo la salud ocular de nuestros hijos.

A la hora de elegir las gafas de sol más adecuadas, debéis tener en cuenta lo siguiente:

  • Lo más importante es la calidad protectora de sus cristales.
  • Deben bloquear el paso de la luz en un 75% y tener filtros para los rayos UVA que eviten su paso en un 95%.
  • Tienen que ajustarse a la norma europea 2016/425 y a la certificación ISO 12312-1:2013. Deben tener el símbolo CE, que indica el cumplimiento de la normativa europea.
  • Las gafas infantiles deben ser resistentes a golpes, fabricadas en materiales flexibles, irrompibles, ligeros, y con cinta elástica de sujeción.
  • El modelo debe adaptarse perfectamente a su cara, que no quede un hueco entre la nariz y la montura.
  • El color de los cristales es de menor importancia. Aunque los grises, marrones y verdes son los más eficaces.
  • Para una protección óptima contra los UV, las lentes deben tener un índice E-SPF 50. Para las lentes transparentes, el índice es E-SPF 35.
  • Las gafas con lentes polarizadas, además de parar las radiaciones UV, limitan el deslumbramiento.

Como adición a todo lo anterior, os recomendamos que hagáis que participen en la elección del modelo, así se sentirán más cómodos llevándolas puestas. Se tienen que acostumbrar a usarla en su día a día.

¿Deben salir siempre a la calle con ellas?

El uso de gafas de sol siempre es recomendable. Pero si la actividad que vais a hacer en la calle es de corta duración, y el día es muy luminoso, las gafas no son imprescindibles.

Los niños deben usar gafas de sol con filtros de categoría 4 siempre que vayan a realizar una actividad al aire libre durante un largo periodo de tiempo, y cuando la radiación solar sea alta.

Los ojos de los niños son más sensibles a la radiación UV y sufren mayores daos que un adulto. Un dato: el cristalino de los niños menores de 10 años deja pasar el 75% de los rayos UV, a los 30 años es sólo el 10%.

 

 

8 mayo 2020

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